Mi Responsabilidad en un Mundo de Expectativas
Hoy quiero compartir una reflexión que nació de una conversación profunda que tuve con mi hijo. Hablamos sobre las expectativas que solemos tener hacia los demás: cómo queremos que nos traten, cómo deseamos que nos amen, y cómo, a menudo, esas expectativas no coinciden con la realidad. Este desencuentro puede llevarnos a la decepción, la frustración y, en algunos casos, al resentimiento. Con el tiempo, he aprendido que cada persona ama y respeta de manera diferente. No podemos idealizar ni juzgar a los demás por no actuar como esperamos. Sin embargo, esto no significa renunciar a lo que merecemos: el respeto. Si no lo recibimos, debemos mirar hacia adentro, reflexionar sobre cómo nos estamos tratando a nosotros mismos y realizar los ajustes necesarios en nuestras decisiones y relaciones. Porque, al final, somos responsables de nuestra vida y de cómo enfrentamos lo que nos sucede. Es fundamental recordar que no podemos convertirnos en víctimas de nuestras circunstancias. La vida es...