La roca que no se movía 🪨
Había una vez un hombre encargado de empujar una roca enorme, descomunal, tan pesada que parecía desafiar toda lógica. Cada día, sin falta, se paraba frente a ella y empujaba con todas sus fuerzas. Y cada día, la roca permanecía inmóvil. No se movía ni un centímetro. Pasaron semanas. Luego meses. El cansancio se acumuló, y con él la frustración. Hasta que un día, desde lo más profundo de su agotamiento, gritó: ¿Por qué hago esto? Es imposible. La roca seguía ahí. Inalterable. Pero algo había cambiado. Sus brazos eran más fuertes. Sus piernas más firmes. Su respiración más profunda. Y su determinación, antes frágil, ahora era inquebrantable. La roca no se había movido… pero él sí . Cuando la vida no mueve la roca Esperamos señales claras: avances, logros, respuestas inmediatas. Y cuando no llegan, dudamos de nosotros mismos. Dudamos del camino. Dudamos incluso del sentido. A veces la vida no está intentando mover la roca, sino construir la fuerza necesaria en quien la...