¿Por qué le das el 200% a otros y solo migajas a ti mismo?
La paradoja del esfuerzo selectivo
Cuando tu jefe te pide un informe complejo, trabajas hasta tarde, sin protestar. Pero si tú decides ir al gimnasio, aprender un idioma o empezar a ahorrar, de pronto aparecen las excusas.
¿Por qué esa diferencia?
Porque lo externo nos exige. Lo interno... nos reta.
Pero la ganancia real siempre —escúchalo bien— es para ti.
🧠 Dato psicológico: Esto se llama sesgo de prioridad ajena. Nos cuesta valorar nuestras metas personales con la misma seriedad con la que tratamos las impuestas por otros.
El engaño del “todo o nada”
No se trata de hacerte millonario mañana ni tener el cuerpo perfecto en un mes. Se trata de pequeños peldaños, sostenibles, reales.
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¿Quieres ahorrar? Empieza con 50 pesos al día.
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¿Quieres ser escritor? Escribe un párrafo cada mañana.
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¿Quieres cambiar tu vida? Hazlo en mini-retos, como ya lo has hecho antes: ideas locas convertidas en desafíos alcanzables.
💬 Mi testimonio:
Hace 5 años, mis ideas se ahogaban en inseguridad. Tenía mil sueños, pero no me daba ni una hora para intentar cumplirlos.
Hoy, aunque apenas esté en el primer peldaño, cada pequeño logro me recuerda que el crecimiento es un acto de fe en mí misma.
La regla de las ganancias invisibles
En el trabajo, los frutos son tangibles: salario, ascensos, reconocimientos.
Pero en el crecimiento personal, los frutos son invisibles… y mucho más poderosos:
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Autoconfianza: “Si logré esto, ¿qué más puedo lograr?”
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Libertad: Ya no necesitas validación externa.
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Legado: Como estos escritos, que empiezan a tocar corazones.
Cómo hackear tu propia mente
📚 Técnica de Carol Dweck aplicada:
Cambia “Tengo que…” por “Elijo…”
Elijo dedicar 20 minutos a mi proyecto suena muy distinto a “tengo que hacerlo”. Una palabra cambia todo el enfoque.
Si le dedicas a tu proyecto personal la misma energía que a tu trabajo… ¿en dónde estarías en 1 año?📝 Ejercicio práctico:
Anota una meta personal y divídela en 5 pasos tan pequeños que parezcan absurdos.
Haz el primero HOY. No mañana. No el lunes. HOY.
El tiempo que regalas a otros ya demuestra tu capacidad de esfuerzo. Ahora, sé tu propio jefe.
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Nadie te pide un informe perfecto a la primera… ¿por qué exiges perfección en tus sueños?
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Cada peldaño es un acto de rebelión contra quien alguna vez dudó de ti (incluido tú).
La próxima vez que te quedes trabajando hasta tarde, pregúntate:
¿Qué pasaría si invirtiera esta energía en mí?
Porque, como yo lo he vivido, los resultados —aunque lentos— son imbatibles.
Y no hay jefe que pague con la moneda de la autoestima inquebrantable.
¿Cuál es esa meta personal que llevás tiempo posponiendo por “falta de tiempo”?
¡Escríbela y te ayudo a dividirla en pasos mínimos!
💡 No es egoísmo priorizarte. Es justicia.
Y como cuando trabajas y tu jefe te pide algo complicado, difícil, no importa las horas que debas dedicar… lo haces, y punto.
Entonces, ¿por qué cuesta tanto hacer cosas por ti?
Al final, todo lo que inviertas en ti es ganancia directa para ti: dedicarle tiempo a algo que te gusta, ahorrar, ir al gym…
No se trata de perfección, sino de constancia.
No se trata de tener todo resuelto, sino de creértela lo suficiente como para comenzar.
Durante mucho tiempo fui alguien insegura, con miles de ideas que jamás aprobaba.
Hace 5 años empecé a retarme, incluso con cosas que parecían locas.
Y hoy, aunque apenas estoy en el primer peldaño,
cada paso me recuerda algo simple pero profundo:
No quiero callar.
Quiero que mis palabras lleguen a quienes las necesitan.
No están solos.


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