La Felicidad: Más Allá de las Emociones Placenteras y el Trabajo Duro con Propósito
Hace algún tiempo, alguien muy querido me presentó un concepto fascinante: la felicidad estructural. Como estudiosa de la filosofía y del comportamiento humano, siempre he buscado comprender qué nos satisface y cómo lograr una vida plena.
Actualmente, me encuentro inmersa en una clase con Tal Ben-Shahar, un destacado Filosofó, profesor de psicología positiva, y hoy deseo compartir una reflexión sobre una lección fundamental que he aprendido y que he comenzado a aplicar en mi vida:
🌟La importancia de aceptar el fracaso como un trampolín hacia el éxito.
La idea de “aprender a fracasar” puede parecer paradójica.
¿No deberíamos, en cambio, aspirar a evitar los fracasos y perseguir constantemente el éxito? Sin embargo, si profundizamos en la psicología positiva y estudiamos las experiencias de personas muy exitosas, descubrimos que el fracaso es, en efecto, una parte integral del camino hacia el éxito.
Pensemos en el gimnasio: si solo levantamos pesas ligeras, no desarrollaremos músculos.💪
Lo mismo ocurre en la vida: eludir los desafíos no nos hace más fuertes ni más resilientes. La resiliencia es vital tanto para los adultos como para los niños.
Exponerlos únicamente a situaciones fáciles a corto plazo puede hacerlos más vulnerables a largo plazo. Los padres debemos encontrar un equilibrio entre permitir que los niños se enfrenten a las dificultades y no someterlos a desafíos que no puedan manejar.
Uno de los mantras que repito últimamente a mí misma es: "Aprende a fracasar, o fracasarás en tu aprendizaje". Así es como aprendemos a caminar, escribir, comer y lanzar al baloncesto.
Exponerlos únicamente a situaciones fáciles a corto plazo puede hacerlos más vulnerables a largo plazo. Los padres debemos encontrar un equilibrio entre permitir que los niños se enfrenten a las dificultades y no someterlos a desafíos que no puedan manejar.
Uno de los mantras que repito últimamente a mí misma es: "Aprende a fracasar, o fracasarás en tu aprendizaje". Así es como aprendemos a caminar, escribir, comer y lanzar al baloncesto.
También es así como nos convertimos en mejores líderes, socios o padres. Aceptar el fracaso como parte del proceso de aprendizaje es esencial.
Este principio también se aplica a las organizaciones. Las empresas más exitosas hoy en día son aquellas que fomentan lo que Amy Edmondson, de la Escuela de Negocios de Harvard, llama "seguridad psicológica". Esto implica que los miembros del equipo se sientan seguros de cometer errores y admitir sus fracasos. Las organizaciones que promueven esta seguridad psicológica se convierten en entidades que aprenden, crecen y, en última instancia, triunfan.
¿Cómo podemos aplicar esta idea en nuestra vida diaria?
I.En primer lugar, debemos cambiar nuestra percepción del fracaso. No debe verse como un punto final, sino como una parte integral del aprendizaje y el crecimiento. Cada fracaso es una oportunidad para aprender, ajustar nuestro enfoque y acercarnos a nuestras metas.
Este principio también se aplica a las organizaciones. Las empresas más exitosas hoy en día son aquellas que fomentan lo que Amy Edmondson, de la Escuela de Negocios de Harvard, llama "seguridad psicológica". Esto implica que los miembros del equipo se sientan seguros de cometer errores y admitir sus fracasos. Las organizaciones que promueven esta seguridad psicológica se convierten en entidades que aprenden, crecen y, en última instancia, triunfan.
¿Cómo podemos aplicar esta idea en nuestra vida diaria?
I.En primer lugar, debemos cambiar nuestra percepción del fracaso. No debe verse como un punto final, sino como una parte integral del aprendizaje y el crecimiento. Cada fracaso es una oportunidad para aprender, ajustar nuestro enfoque y acercarnos a nuestras metas.
II. En segundo lugar, es fundamental crear un entorno que fomente la seguridad psicológica, tanto en el trabajo como en nuestras relaciones personales. Esto implica ser abiertos y honestos acerca de nuestros errores y alentar a los demás a hacer lo mismo. Al hacerlo, cultivamos una cultura de aprendizaje continuo y apoyo mutuo.
III. En tercer lugar, debemos ser amables con nosotros mismos. El camino hacia el éxito está lleno de altibajos, por lo que es esencial darnos permiso para cometer errores y aprender de ellos. La autocompasión no solo facilita una recuperación más rápida de los fracasos, sino que también mejora nuestra resiliencia y nuestro bienestar emocional.
La ciencia de la felicidad nos enseña que las relaciones son fundamentales para una vida plena. Las investigaciones de Martin Seligman y otros revelan que las personas más felices tienen relaciones íntimas sólidas, no perfectas, pero sí conexiones en las que el foco está puesto en estar presentes y apoyarse mutuamente.
La gratitud es otra clave para la felicidad. Expresar gratitud con regularidad no solo nos hace más felices y optimistas, sino que también mejora nuestra salud física. Apreciar lo que tenemos aumenta su valor en nuestras vidas.
Tal Ben-Shahar introduce un hermoso concepto: “hermosos enemigos”. Un verdadero amigo no siempre está de acuerdo con nosotros, pero nos desafía y nos ayuda a crecer. Las relaciones más significativas implican desacuerdos y conflictos que nos impulsan a la superación personal.
Es fundamental reconocer que las emociones negativas, como la tristeza, la ira o la envidia, son parte esencial de la vida. Sentir estas emociones no significa que algo ande mal, sino que significa estar vivo y ser humano. Aceptarlas nos permite experimentar plenamente las emociones positivas.
🙄Vivimos en una era de perfeccionismo emocional en la que se espera una felicidad constante. Sin embargo, esta presión puede llevarnos a la infelicidad. La tecnología puede conectarnos, pero también puede aumentar la soledad si no se utiliza con moderación.
La felicidad no consiste únicamente en acumular experiencias agradables, sino también en encontrarle sentido y propósito al trabajo duro y a los desafíos de la vida.
Enfrentar la vida en su totalidad (los desafíos, las emociones negativas, los altibajos) es lo que verdaderamente importa.
Estar plenamente presentes en nuestras actividades diarias y en nuestro trabajo duro es vital; no se trata únicamente de la cantidad, sino de la calidad de la presencia y del esfuerzo que cuenta.
La felicidad es un viaje continuo de aprendizaje, gratitud y conexión: las pequeñas decisiones diarias se acumulan para lograr una experiencia de vida más rica.
Espero que estas reflexiones les resulten valiosas a todos mientras continuamos aprendiendo, creciendo y, sobre todo, fracasando juntos en nuestro camino hacia el éxito.
🌟 Gracias por acompañarme en esta reflexión.
La felicidad es un viaje continuo de aprendizaje, gratitud y conexión: las pequeñas decisiones diarias se acumulan para lograr una experiencia de vida más rica.
Espero que estas reflexiones les resulten valiosas a todos mientras continuamos aprendiendo, creciendo y, sobre todo, fracasando juntos en nuestro camino hacia el éxito.
🌟 Gracias por acompañarme en esta reflexión.

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