¿Triunfas por esfuerzo💪 o por suerte 🍀 ? El dilema del perfeccionista
Hace unos días, mientras veía un programa de pasteleros con mi esposo, algo llamó nuestra atención.
Había una participante, Elizabeth, que era increíblemente talentosa.
Ganaba retos gracias a su meticulosidad y perfeccionismo, pero cuando se trataba de pruebas que dependían de la suerte, como adivinar ingredientes o ganar sorteos, nunca tenía la misma suerte. Mi esposo, riéndose, me dijo: "Ella y yo somos iguales. Hay personas que no tenemos suerte; las cosas que logramos son solo por esfuerzo y dedicación. No tenemos margen de error: o lo hacemos bien, o no nos va bien."
Esta observación me hizo reflexionar profundamente. ¿Qué es más valioso: el éxito que se construye con esfuerzo o el que parece llegar por casualidad? Y, más importante aún, ¿Cómo nos afecta esta percepción en nuestra vida diaria?
El perfeccionismo: ¿una virtud o una carga?
Personas como Elizabeth y mi esposo representan a aquellos que confían en su capacidad para controlar los detalles. Su éxito no depende de la suerte, sino de su dedicación y pulso firme. Esto, sin duda, es admirable. Sin embargo, también puede ser agotador.
El perfeccionismo suele venir acompañado de una presión constante: la sensación de que no hay espacio para el error, de que todo debe salir bien porque no hay un "plan B" llamado suerte.
Desde el punto de vista psicológico, el perfeccionismo puede ser una respuesta adaptativa.
Si sientes que no puedes confiar en la fortuna, te esfuerzas al máximo para asegurarte de que todo esté bajo control. Pero este enfoque tiene un costo: ansiedad, miedo al fracaso y, en ocasiones, la dificultad para disfrutar de los logros, porque siempre hay algo más que mejorar.
La suerte: ¿existe realmente?
Por otro lado, están esas personas que parecen tener un imán para la buena fortuna. Tengo una amiga Giselita que gana todas las rifas a las que se apunta y siempre tiene éxito en juegos de azar. ¿Es realmente suerte, o hay algo más detrás?
Aquí es donde la filosofía y la psicología se entrelazan. La suerte, en muchos casos, puede ser una combinación de factores: persistencia (comprar muchas rifas), actitud positiva (estar abierto a oportunidades) y, sí, un poco de azar.
Pero también es cierto que tendemos a recordar más los éxitos que los fracasos. Es posible que Giselita también haya perdido muchas veces, pero esos momentos no son tan memorables como sus victorias. Esto se conoce como el "sesgo de supervivencia": solo recordamos lo que confirma nuestras creencias.
El equilibrio entre esfuerzo y aceptación
Entonces, ¿qué es mejor? ¿Ser como Elizabeth, que confía en su dedicación y perfeccionismo, o como Giselita, que parece atraer la suerte? La respuesta, creo, no está en elegir uno u otro, sino en encontrar un equilibrio.
La filosofía estoica nos enseña que debemos enfocarnos en lo que podemos controlar (nuestras acciones y actitudes) y aceptar con serenidad lo que está fuera de nuestro control (como la suerte).
Esto no significa renunciar al esfuerzo, sino entender que, a veces, no todo depende de nosotros. Y eso está bien.
Esta experiencia me dejó pensando en cómo cada uno de nosotros enfrenta el éxito y el fracaso. ¿Te identificas más con Elizabeth y mi esposo, que confían en su esfuerzo y perfeccionismo? ¿O eres de los que parecen tener un toque de suerte en la vida? Sea cual sea tu caso, es importante recordar que ambos enfoques tienen su valor.
El esfuerzo nos da control y satisfacción, pero la suerte nos recuerda que no todo está en nuestras manos.
Quizás la clave está en aprender a bailar entre ambos: esforzarnos por hacer lo mejor posible, pero también estar abiertos a que, a veces, la vida nos sorprenda.
¿Y tú? ¿Cómo equilibras el esfuerzo y la aceptación en tu vida? Te invito a reflexionar y compartir tus pensamientos en los comentarios.
#ReflexionesDeVida
#Filosofía
#Psicología
#CrecimientoPersonal
#Equilibrio
#Mentalidad
#Estoicismo
#ReflexiónFilosófica
#ControlYAcceptación
#Esfuerzo
#Dedicación
#TrabajoDuro
.png)
Comentarios
Publicar un comentario