No soy lo que parezco. Soy lo que dejo.


💬 ¿Alguna vez te han dicho que pareces súper sociable, pero por dentro solo quieres silencio? A mí me pasa. Y durante años, pensé que eso estaba mal... hasta que conocí a alguien que me cambió la vida con una simple carita feliz dibujada en la palma de mi mano.

Esta no es solo una historia sobre percepción.
Es sobre autenticidad, sobre dejar huella, sobre aprender que no vinimos a agradar… vinimos a conectar.
Y lo aprendí gracias a él.
🕊️ Lee esta historia. Es un homenaje. Es un reflejo. Es un pedacito de mi alma.



Si me vieras desde afuera, podrías pensar que soy extrovertida. Que me encanta estar rodeada de gente, que disfruto ser el alma del grupo, que brillo sin esfuerzo en lo social.

Y sí, a veces parezco todo eso. Pero muchas veces me agobian las multitudes. Siento cada energía como un eco que rebota dentro de mí. Y en esos espacios, prefiero observar, escuchar en silencio, leer gestos y emociones. Tengo percepción, como una antena que no se apaga. Pero esa percepción suele malinterpretarse.

La gente cree que si sonríes mucho, si saludas con entusiasmo, es porque quieres caer bien. Pero yo no soy eso. O no del todo.

En realidad, no siempre fui así. Hubo un tiempo en que apenas podía hablar sin sentirme juzgada. Una infancia con heridas silenciosas y palabras que pesaban. Yo no creía que mereciera ser vista ni escuchada.

Hasta que conocí a Carlos Arturo Varela. Un profesor. Un sabio disfrazado de humano común. Mi psicólogo no oficial. Mi gran amigo🧡.

Arturo tenía una costumbre hermosa: cuando veía a alguien apagado, se acercaba y dibujaba en el dedo una carita feliz en la mano de esa persona. Después se escondía, solo para ver si brotaba una sonrisa. Una vez lo hizo conmigo. Y ese día me dijo algo que cambió mi vida:

“Monkey ( Así me decía), no necesitas caerle bien a todos. Lo importante es que con tu forma de ser, con tu energía, logres cambiarle el día a alguien.”

Desde entonces, dejé de vivir para agradar. Y comencé a vivir para dejar huella. Ya no me obsesiona la aprobación. Me mueve la conexión real. Llegar con buena energía, aunque sea solo para sembrar una sonrisa. Aunque nadie lo note. Aunque me juzguen. Aunque no me entiendan.

Arturo falleció por una enfermedad en el corazón. Y yo, en mi corazón, creo que fue porque el suyo era demasiado grande. No le cabía en el cuerpo.

Hoy, cada vez que sonrío sin motivo, cada vez que alguien me dice “me hiciste bien”, sé que es él viviendo un poquito a través de mí.

No soy lo que parezco. Soy lo que dejo. Dedicado a Carlos Arturo Varela
Gracias por enseñarme que la bondad no necesita testigos para ser real.


¿Alguna vez te han dicho que pareces extrovertida, pero por dentro sientes lo contrario?

👉 ¿Tú también sientes esa dualidad? Te leo.
#Autenticidad #CrecimientoPersonal #AprendizajeDeVida

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