No Es la Vida, Es Tu Mirada
En algún momento del camino, dejamos de ver para empezar solo a reconocer.
Nombramos. Clasificamos. Etiquetamos. Y, sin darnos cuenta, canjeamos la riqueza del mundo por la comodidad de las palabras.
Un niño que ve un pájaro por primera vez no piensa en "gorrión" o "colibrí". Lo observa: el color que brinda, el canto que estrena, el misterio de sus alas. Está completamente presente.
Pero al aprender el nombre, algo se apaga. Ya no vemos al pájaro: vemos un pájaro más.
Y así, sin querer, dejamos que la vida se vuelva un inventario.
Algo similar nos ocurre en el trabajo y en lo cotidiano. Dejamos de ver a quien tenemos enfrente porque ya lo hemos catalogado: “mi jefe”, “mi compañero difícil”, “mi cliente”.
Dejamos de escuchar porque suponemos lo que dirán. Dejamos de sentir porque la rutina nos convence de que ya todo está descubierto.
Y así, el asombro ese lugar donde la existencia se siente viva se esconde detrás de las etiquetas y las tareas.
Pero aún podemos recuperarlo. Podemos hacer una pausa, voluntaria y consciente, antes de responder un correo, entrar a una reunión, o cruzar una mirada. Podemos mirar con curiosidad renovada, escuchar sin prisa, sentir sin prejuicio. Redescubrir lo familiar como si fuera nuevo.
Porque el liderazgo verdadero, la creatividad y la empatía no nacen del saber, sino del asombro. De una mente que no da nada por sentado. De una escucha que no busca réplica, sino conexión. De una mirada que no juzga, sino que acoge.
✨ Silenciar el nombre.
✨ Escuchar más allá de las palabras.
✨ Volver a mirar, como si fuera la primera vez.
Realmente muy bueno, a veces me pasa que me tengo que ir de vacaciones o estar cerca de naturaleza para perderme en mi mirada y solo contemplar, pero esa mirada es mia y tambien se encuentra a la vuelta de la esquina, gracias por escribir!
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