Entre sacudidas y peldaños: un nuevo comienzo🌊🌞
El año que se va no fue suave. No busco metáforas ni analogías bonitas: fueron sacudidas reales, profundas; de esas que dejan marcas visibles y otras que solo uno sabe nombrar en silencio.
Aún quedan secuelas, y está bien decirlo. Porque sanar no siempre significa “estar bien”, a veces significa seguir de pie mientras algo todavía duele.
Hoy puedo mirar atrás y entender algo que antes no veía: esas sacudidas no llegaron a destruirme, llegaron a entrenarme. A ensancharme por dentro.
Me prepararon aunque sin pedir permiso para lo nuevo que viene. Y sí, lo que se asoma no es corto ni sencillo; es largo, tendido, y requiere una versión de mí que el año pasado aún no existía.
En estas fechas abundan los propósitos, las listas y los sueños ambiciosos. No está mal soñar en grande, pero algo en mí se detiene y pregunta: ¿En qué punto confundimos el valor de la vida con la cantidad de logros visibles?
Me inquieta esa idea silenciosa de que para ser “genial” hay que coleccionar resultados. ¿Y entonces qué pasa con quienes sobreviven día a día? ¿Con quienes resisten, cuidan, sanan y recomponen en silencio? Su valor no es menor. Hay una grandeza inmensa en levantarse aun cansado y elegir la vida cuando no es cómoda. Hay heroísmos que no se anuncian, pero que construyen una fortaleza profunda.
Por eso, este nuevo comienzo no lo quiero desde la exigencia, sino desde la presencia. No desde la prisa, sino desde la conciencia. No desde “todo lo que debo lograr”, sino desde “cada día que puedo habitar”.
He descubierto que mirar el año completo es valioso, pero vivirlo peldaño a peldaño es lo que realmente nos sostiene. Cada día que abrimos los ojos ya es un regalo; cada intento incluso el fallido es un peldaño real, aunque no luzca en las redes sociales.
Que el año que llega nos encuentre agradeciendo más el camino que la meta, más el peldaño que la cima. Porque al final, no se trata de cuántas cosas hicimos, sino de cuánto nos transformamos en el proceso.
Si algo aprendí del año que se va, es esto:
Sobrevivir también es avanzar.
Sanar también es crecer.
Y honrar cada día… ya es comenzar de nuevo.

Comentarios
Publicar un comentario