Este año nos dejó más que días vividos: nos dejó señales🔛🚦
Señales de lo que somos capaces, de lo que necesitamos soltar, de lo que debemos proteger y de lo que, sin darnos cuenta, ya hemos superado.
A medida que el calendario se acerca a su última página, no se trata solo de agradecer lo bueno ni de planear lo que viene.Se trata sobre todo de volver a habitar la vida.
Porque aún estamos a tiempo.
A tiempo de hacer pausas necesarias, de dar pasos atrás que nos devuelvan claridad, y de recordar que el rumbo no siempre cambia moviéndonos más rápido, sino moviéndonos con más sentido.
Y para eso hay algo que debemos retomar, casi como un acto de rebeldía tranquila:
NO IMPORTA LO QUE HAGAN LOS DEMÁS HAGAMOS NOSOTROS LO CORRECTO.
Retomemos lo esencial:
• Disfrutar un amanecer o un anochecer, porque ahí la vida nos habla en silencio.
• Tomarnos un buen café, sin prisa, dejando que la pausa nos acomode el alma.
• Abrazar incluso cuando el abrazo no vuelva, porque lo que damos también nos sana.
• Volver a saludar, a decir “buenos días”, “buenas tardes”, “buenas noches”, como quien riega una semilla.
• Apagar el celular por momentos, para escuchar lo que postergamos: nuestra propia voz.
• Sentarnos en familia, no para comer, sino para encontrarnos.
• Preguntar de verdad: ¿Cómo estás?, ¿Qué te gusta?, ¿Qué te duele?, ¿Qué te hace feliz?
Aún no es tarde.
Nunca lo es para volver a nosotros, para recuperar la esencia, para vivir más despacio y sentir más profundo.
Porque al final, la vida no se trata de llegar primero, sino de llegar despiertos.

Comentarios
Publicar un comentario