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No Es la Vida, Es Tu Mirada

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    Cada amanecer y cada atardecer me enseñan lo mismo: no hay dos iguales.  La magia está en cómo miramos, no en lo que vemos En algún momento del camino, dejamos de ver para empezar solo a reconocer . Nombramos. Clasificamos. Etiquetamos. Y, sin darnos cuenta, canjeamos la riqueza del mundo por la comodidad de las palabras. Un niño que ve un pájaro por primera vez no piensa en "gorrión" o "colibrí". Lo observa: el color que brinda, el canto que estrena, el misterio de sus alas. Está completamente presente.  Pero al aprender el nombre, algo se apaga. Ya no vemos al pájaro: vemos un pájaro más. Y así, sin querer, dejamos que la vida se vuelva un inventario. Algo similar nos ocurre en el trabajo y en lo cotidiano. Dejamos de ver a quien tenemos enfrente porque ya lo hemos catalogado: “mi jefe”, “mi compañero difícil”, “mi cliente” .  Dejamos de escuchar porque suponemos lo que dirán. Dejamos de sentir porque la rutina nos convence de que ya todo está descubierto...

El tiempo que enseña

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 Hay cosas que solo se entienden cuando se ha perdido. Cuando has dudado de ti, cuando las oraciones parecen no encontrar respuesta y el silencio pesa más que las palabras. Pero con el tiempo, la vida te enseña algo esencial: no tengas prisa, ten propósito. He comprendido que las cosas no suceden cuando las quiero, sino cuando estoy lista para recibirlas. Durante años pedí, rogué, lloré por aquello que creía necesario, sin saber que aún me faltaba aprender a sostenerlo. Y entonces, un día, cuando ya no lo esperaba, llegó o llegó algo distinto, algo más sabio, más amable, más verdadero. A veces la vida no nos niega lo que pedimos; simplemente nos prepara para merecerlo. Cada espera, cada duda, cada pérdida, son parte de esa preparación silenciosa. Porque el propósito no está solo en alcanzar lo que soñamos, sino en convertirnos en la persona que puede recibirlo con conciencia, con gratitud, con paz. Así que ya no tengo prisa . Camino con propósito , confiando en que todo se dará en ...

Entre el cambio y la calma

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 Este año me ha probado en silencio. Ha traído sacudidas que no pedí, pausas que no planeé y aprendizajes que solo se revelan cuando la vida te arrebata el control. Hubo días en que sentí que todo se desmoronaba… y sin embargo, aquí sigo. En medio de ese torbellino me encontré con dos palabras japonesas que se volvieron un faro: MUJO y MOKUSO . Fue entonces cuando comprendí MUJO la impermanencia. Nada dura para siempre, ni el dolor ni la euforia. Todo cambia, y en ese cambio hay una forma sutil de libertad. Aprendí a no aferrarme a lo que se va, ni temer lo que llega. Porque todo, absolutamente todo, está en movimiento. Pero en medio del cambio también encontré MOKUSO , el silencio antes de actuar. Ese instante en que uno respira profundo, se queda quieto y deja que la calma no la prisa sea quien decida. Descubrí que el silencio no es rendición, sino fuerza contenida. Hoy miro hacia atrás y veo que cada desafío me enseñó algo esencial: Que el cambio no me destruye, me tra...

La mosca, la abeja y la dualidad de la vida🪰🐝

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 Siempre escuché esa frase de que no importa cuánto le enseñes a la mosca dónde está la miel, siempre buscará la mierda. Y que la abeja, aunque haya mierda alrededor, siempre encontrará el néctar de la miel. Por años repetí esas frases sin pensar demasiado. Hoy me doy cuenta de algo distinto: no se trata de ser mosca o abeja, sino de aceptar que necesitamos de las dos miradas para aprender . La mosca nos muestra lo desagradable, lo que duele, lo que debemos cuidar.  La abeja nos recuerda lo bello, lo nutritivo, lo que da sentido.  Una visión sin la otra queda incompleta: si solo vemos lo bueno, corremos el riesgo de ingenuidad; si solo vemos lo malo, caemos en cinismo y desesperanza. Nietzsche decía que la moral muchas veces se construye sobre opuestos: bien/mal, puro/impuro, fuerte/débil . Pero tal vez lo bueno y lo malo no existen como verdades absolutas, sino como interpretaciones que los humanos hemos inventado. Tal vez por eso solemos desprestigiar un lado para ens...

En quién me estoy convirtiendo

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Hace poco escuché una frase que me marcó:  “No es tanto lo que consigues al alcanzar un sueño, sino en quién debes convertirte para lograrlo.” Esta frase se me quedó grabada. Y mientras más la pienso, más sentido tiene. Porque al final, ¿no es eso lo que todos vivimos? La vida no se trata solo de alcanzar la meta, sino de en quién nos convertimos mientras intentamos llegar. Este año ha sido un verdadero torbellino. Entre el duelo de Mika, la enfermedad de Billy y mis propios problemas de salud, hubo días en los que sentí que el mundo se me venía encima. A veces la carga parecía demasiado. Hace poco tuve una conversación que me hizo pensar mucho. Mientras le contaba a alguien sobre el vértigo que he estado viviendo, me soltó una frase que, aunque tal vez no era con mala intención, me dolió: “Cada vez que te veo, siempre tienes algo.”  (Y claro, esta persona solo me ha conocido en este año tan retador, justo cuando empezó mi duelo por Mika, así que su visión de mí está marcad...

Fuera del círculo… o quizá no 🤔

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🔵 Hay círculos donde todos parecen encajar… y otros donde tú nunca apareces. 🚫 No siempre es rechazo. ⏳ A veces es que tu ritmo es distinto. 📖 Que tu historia no va al mismo compás. ✨ Un día entendí que no necesitaba entrar en el círculo de otros. 🖌️ Podía crear el mío. 💙 Uno donde pertenezca desde el primer instante. 📝 En este texto te cuento mi historia y los pasos que me ayudaron a encontrar mi lugar. Tenía como 17 años cuando mi hermana dibujó un círculo y mostró a todos los que estaban dentro. Era su manera de explicar un grupo unido, una célula. Yo no estaba ahí. No porque me hubieran excluido… simplemente, no pertenecía. Hoy, con 42 años, esa escena sigue viva en mi memoria. Es extraño cómo algunas heridas no duelen a diario, pero nunca terminan de cerrar. Sentir que estás, pero no estás. Que eres parte de la foto, pero borroso en la esquina; que no vas ni vienes, que no miras ni te miran. Estar presente, pero sentirte invisible. Es un sentimiento que quita el sosiego. Te ...

No soy lo que parezco. Soy lo que dejo.

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💬 ¿Alguna vez te han dicho que pareces súper sociable, pero por dentro solo quieres silencio? A mí me pasa. Y durante años, pensé que eso estaba mal... hasta que conocí a alguien que me cambió la vida con una simple carita feliz dibujada en la palma de mi mano. Esta no es solo una historia sobre percepción. Es sobre autenticidad, sobre dejar huella, sobre aprender que no vinimos a agradar… vinimos a conectar. Y lo aprendí gracias a él. 🕊️ Lee esta historia. Es un homenaje. Es un reflejo. Es un pedacito de mi alma. Si me vieras desde afuera, podrías pensar que soy extrovertida. Que me encanta estar rodeada de gente, que disfruto ser el alma del grupo, que brillo sin esfuerzo en lo social. Y sí, a veces parezco todo eso. Pero muchas veces me agobian las multitudes. Siento cada energía como un eco que rebota dentro de mí. Y en esos espacios, prefiero observar, escuchar en silencio, leer gestos y emociones. Tengo percepción, como una antena que no se apaga. Pero esa percepción suele ma...